RECORTES NO

jueves, 23 de septiembre de 2010

Cuando menos te lo esperas... ¡más de lo mismo!


Este vídeo es un fragmento de la peli Sin City, versión en cine del cómic homónimo de Frank Miller, revisitado por Robert Rodríguez, con la colaboración de Quentin Tarantino.

Mirad que me gusta el cómic 'negro' y el cine algo canalla y extremo de estos tipos, pero de repente salta un tal Marv y la caga por todos ellos juntos. Ojo a la frase, sistas:

"Es bollera, Dios sabrá por qué. Con un cuerpo así, podría tener al tío que le diera la gana".
Mirad (también) que debería tomarme esas palabras -en boca de un personaje bastante irreal, demencial y arquetípico- con la máxima distancia posible, incluso con humor, pero no puedo. Bueno, quizá podría, pero creo que no debo.

Mirad (igualmente y por último) que una está curada de espanto, y que todas hemos oído estas machadas muchas veces, casi como para pasarlas por alto sin pestañear siquiera. Pero es que NO ME DA LA GANA desaprovechar la ocasión para, al menos, censurar esta actitud tan profundamente macho-heterocentrista y, de paso, cagarme en los muertos de cualquiera que piense lo mismo.

¿Acaso se le ocurriría a alguna hetera pensar que un hombre es gay porque es demasiado feo para atraer a las mujeres? ¿A que no? Como mucho podría decir "¡Qué pena!", o "Vaya desperdicio...", y casi nunca demasiado en serio. Pero ellos no, sistas: estamos condenadas a ser heteras si estos caballeros nos encuentran de su gusto, o a ser lesbianas sólo si nos deshechan. Claaaaaro, como el destino supremo y natural de toda mujer que se precie TIENE que ser un hombre, ese rey de la creación y tal... ¡a comer pollas todasssss!

Pues no, no me acostumbro, no me da la puta gana, por mucho que sea más de lo mismo.


miércoles, 8 de septiembre de 2010

Mi lamparita, rita, rita

Inspirada por el post de Candela, recordé que hace años me hice una lamparita de mesa con esos vidrios rodados que me he ido encontrando en playas y riberas.

A ratos pienso que es una cutrez eso de rellenar un frasco de jarabe de arce (éste en concreto me lo traje de Canadá),  meterle cosas dentro, rellenarlo con agua y una gota de lejía para que no se pudra, y finalmente un casquillo enroscado sobre un corcho de Tío Pepe para que una bombilla y una pantalla completen su funcionalidad luminaria.

Pues sí, puede que sea una cutrez, comparable incluso con esas horribles botellas de leche forradas de macarrones pegados uno a uno que nos traen los peques de la clase de manualidades (hoy llamada Plástica). Sin embargo, no sólo es un objeto útil y decorativo, sino que contiene "eso que el mar pule y suaviza", como dice Candela.

Nótese que son vidrio-guijarros de playa salada, pero también de río de alta montaña. Me recuerda a menudo esa cultura tan nuestra de "Mar i muntanya" que viví de cerca en mis 5 años en Barcelona, y mucho antes en el País Vasco. Rocas, playas, ríos, olas, agua dulce y salada... Todo a la vez tan distinto y parecido, tan separado y fusionado.

Y esos mastuerzos gritando sin ver ni saber un carajo... Qué pena.